martes, 4 de noviembre de 2008

La Estructura de las Revoluciones Científicas, Kuhn

Resumen
Por Alfredo Calderón Serrano


Parte del hecho de que “el desarrollo científico se convierte en el proceso gradual mediante en el que esos conceptos han sido añadidos, solos y en combinación, al caudal creciente de la técnica y de los conocimientos científicos, y la historia de la ciencia se convierte en una disciplina que relata y registra esos incrementos sucesivos y los obstáculos que han inhibido su acumulación”. El historiador tiene dos tareas principales:


Debe determinar porque hombre y en qué momento fue descubierto o inventado cada hecho, ley o teoría científica contemporánea.


Debe describir y explicar el conjunto de errores, mitos y supersticiones que impidieron una acumulación más rápida de los componentes del caudal científico moderno.


Sin embargo, el historiador va a encontrar que responder a este tipo de preguntas cada vez es más difícil, ya que la investigación histórica muestra las dificultades para aislar inventos y descubrimientos individuales abrigando bases profundas sobre el proceso de acumulación, ya que frecuentemente nada tienen de acumulativas.


Estos estudios históricos muestran la posibilidad de una imagen nueva de la ciencia con nuevas implicaciones historiográficas.


Al final del primer capítulo se pregunta de ¿Cómo podría dejar de ser la historia de la ciencia una fuente de fenómenos a los que puede pedirse legítimamente que se apliquen las teorías sobre el conocimiento?


El gráfico siguiente explica la propuesta de Kuhn:


Ciencia normal para Kuhn, significa “investigación basada firmemente en una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad científica reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior”.

La física de Aristóteles, el Almagesto de Tolomeo, los Principios y la Óptica de Newton, la Electricidad de Franklin, entre otros, poseían dos características:

Carecían suficientemente de precedentes como para poder atraer un grupo duradero de partidarios, alejándolos de los aspectos de competencia de la actividad científica.

Eran lo bastante incompletas para dejar muchos problemas para ser resueltos por el redelimitado grupo de científicos.

A las realizaciones que comparten estas dos características, Kuhn, las llama “paradigmas” término que se relaciona estrechamente con “ciencia normal”. Para ser aceptada como paradigma, una teoría debe parecer mejor que sus competidoras; pero no necesita explicar todos los hechos que se puedan confrontar con ella.

Los hombres cuya investigación se basa en paradigmas compartidos están sujetos a las mismas reglas y normas para la práctica científica.

Pero para llegar al paradigma (o a la ciencia normal), diferentes hombres, ante la misma gama de fenómenos, los describan y los interpretan de modo diferente. Lo que es sorprendente, y quizá también único, comenta Kuhn, en este grado en los campos que llamamos ciencia, es que esas divergencias iniciales puedan llegar a desaparecer. Desaparecen hasta un punto muy considerable y, aparentemente, de una vez por todas. Esta desaparición es causada, habitualmente, por el triunfo de una de las escuelas anteriores al paradigma. Es decir que para Kuhn, cuando existen varias escuelas con sus diferencias a veces muy grandes no es ciencia normal, estamos en la pre ciencia.

El éxito de un paradigma, es al principio, una promesa de éxito discernible en ejemplos seleccionados y todavía incompletos. La ciencia normal consiste en la realización de esa promesa, lograda mediante la ampliación del conocimiento de aquellos hechos que el paradigma muestra como particularmente reveladores, aumentando la extensión del acoplamiento entre esos hechos y las predicciones del paradigma y por medio de la articulación ulterior del paradigma mismo. Las operaciones de limpieza son las que ocupan a la mayoría de científicos durante todas sus carreras (eso es ciencia normal).

Los siguientes tres problemas agotan la literatura de la ciencia:
1. La determinación del hecho significativo.
2. El acoplamiento de los hechos con la teoría.
3. La articulación de la teoría.

Crisis: Kuhn, pone varios ejemplos históricos como se fueron derrumbándose varios paradigmas y como los científicos de la época, trataban de mantener el paradigma, cuando se presentaban discrepancias, mediante ajustes. Pero estas respuestas inicialmente adecuadas para el problema con el paso del tiempo se hicieron más difíciles de mantener. Pone el ejemplo la crisis de la física a finales del siglo XIX donde filósofos naturales como Leibniz criticaron la retención por Newton de una versión modernizada de la concepción clásica del espacio absoluto, preparando el camino para el surgimiento de la teoría de la relatividad.

Revolución: Una teoría científica que ha alcanzado el status de paradigma se declara inválida sólo cuando se dispone de un candidato alternativo para que ocupe su lugar. El rechazar un paradigma sin reemplazarlo con otro, es rechazar la ciencia misma, este acto no se refleja en la ciencia misma, sino en el hombre, será considerado por sus colegas como “el carpintero que culpa a sus herramientas”. Para que una anomalía provoque crisis, debe ser algo más que una simple anomalía. Con frecuencia, surge un nuevo paradigma, al menos en embrión, antes de que una crisis haya avanzado mucho en su desarrollo de que haya sido reconocida explícitamente. Las revoluciones científicas son aquellos episodios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es reemplazado, completamente o en parte, por otro nuevo o incompatible. Se inician con un sentimiento crecimiento, de que un paradigma existente ha dejado de funcionar adecuadamente en la exploración de un aspecto de la naturaleza, hacia el cual, el mismo paradigma había previamente mostrado el camino.

Opinión personal:

Kuhn realiza toda su propuesta a través de la “observación atenta de la vida científica”, como lo dice al final, es decir a partir de la “historia científica”, apoyándose en la “sociología de los científicos”. Es decir en métodos puramente inductivos. Visto desde este punto de vista Popper lo descalificaría porque sus bases no son deductivas, a pesar que si la ocupe.

Mas su propuesta es muy interesante y no es fácil descalificarla. Inicia con la pregunta si es realmente acumulativa la ciencia, y demuestra que puede serlo únicamente cuando estamos en medio del “paradigma”. Es decir que al cambiar el paradigma lo que existe es un cambio de una forma de ver la naturaleza, por lo tanto no existe acumulación en los periodos de crisis y revolución, peor aún en el periodo de pre ciencia el cual es un periodo de discusión únicamente.

El cuadro que mostramos al inicio de este resumen (realizado por nuestro profesor, Alfonso Montalvo) es explicativo y muestra de una manera clara el proceso de la ciencia a lo largo de la historia. Personalmente me aclaró la situación de acumulación o no de ella, ya que ciertos textos, muchos administrativos que he leído, muestran que siempre existe una acumulación, pero esta puede haber únicamente en el interior del paradigma (ciencia feliz).